El Mounstro Del Lago Ness

Incluso ha recreado la imagen, y hay cierto parecido, pero cuando le cuenta a la multitud su teoría, absolutamente nadie le cree. Si bien es la falsificación mucho más conocida de Nessie, no es ni mucho menos la única. En 1972, una fotografía tomada durante una expedición conjunta de la Academia de Ciencias Aplicadas y la Oficina de Investigación del lago Ness muestra en teoría un “objeto semejante a una aleta”.

En la actualidad, Gemmell se encuentra dentro de los líderes neozelandeses en la investigación del ADN medioambiental y detalla su trabajo como la obtenida de “todos y cada uno de los trozos que dejamos al pasar por un ambiente. Así sean escamas de piel, pestañitas, caca u orina”. En los últimos tiempos, su trabajo comenzó a atraer la atención de los investigadores de criptozoología, incluyendo los que buscan a Bigfoot. La búsqueda científica del mítico monstruo reveló ciertos datos sorprendentes sobre su hogar en las Highlands escocesas.

La Prueba Mucho Más Evidente De Que El Monstruo Del Lago Ness Existe Y Está Vivo

Igual que tú, cuando visité el Loch Ness, aunque racionalmente no pienso que exista, me pareció muy «romántico» mirar las hipnóticas aguas del Loch, imaginando al monstruo nadando en las profundidades del lago. Obtuvieron varias fotografías de lo que aseguraron era una criatura similar a un plesiosaurio (entonces os cuento mucho más sobre esto) y una específicamente, que fue la que alzaron como prueba irrefutable de la existencia de Nessie, que parecía mostrar una aleta romboidal. En 1994 se descubrió que Marmaduke Wetherell había falsificado la fotografía en el momento en que era empleado del Daily E-e correo electrónico. Pues por el hecho de que en el jornal se habían reído bastante de él a causa de una broma que le habían gastado unos niños de la zona de Loch Ness. Wetherell aun se desplazó hasta allí, convencido de que los niños habían visto una criatura extraordinaria.

Aquí está todo lo que necesitas saber, apoyado en los últimos datos científicos. No lo logró, pero nació la leyenda moderna del monstruo del lago Ness. Al detenerse, observaron una enorme criatura con un “cuerpo similar al de una ballena” que creaba “olas suficientemente enormes como para haber sido enviadas por un barco de vapor “. Confusos, la pareja esperó prácticamente media hora con la “esperanza de que el monstruo volviese a salir a la área”. En 1972 nuevamente, un grupo encabezado por el letrado estadounidense Robert Rines obtuvo ciertas fotografías subacuáticas. Una de ellas era una imagen de la que se ha argumentado que se trataría o bien de una aleta romboidal, una aleta de algún pez o aun burbujas de aire.

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Hasta la actualidad, la mayoría de las alertas fueron por avistamientos en la superficie del lago, que en su mayoría describían al animal como una especie de dinosaurio de cuello largo que emergía del agua. En verdad, no son pocas las imágenes que se han anunciado del supuesto monstruo milenario. En cuanto a los últimos años, 2017 ha tenido el honor de ostentar el récord de «avistamientos» de la criatura en lo que va de siglo XXI. Aun de este modo, no fueron mucho más que ocho la gente que aseguran haber visto algo, en contraposición a las varias decenas y decenas de avistamientos al año de los que se daba aviso hasta la década de 1970. En el documental, mostraba la imagen clásica de Nessie de 1934, en blanco y negro con una figura enigmática que se asomaba sobre el agua ondulada. Sue vio el cuello alargado y el hocico corto e instantáneamente lo reconoció como una forma de marioneta de sombras que acostumbraba a llevar a cabo su padre, y ahora está segura de que Nessie es un engaño elaborado.

En el momento en que la manía del monstruo del lago Ness reventó en la época de la década de 1930, varios biólogos se dedicaron a examinar el lago con la promesa de localizar una explicación más elogiable. Por aquel entonces, no se creía que las focas grises vivieran verdaderamente en el lago debido al agua dulce y a las temperaturas increíblemente frías del agua, pero múltiples científicos atribuyeron los avistamientos de monstruos a estos mamíferos seguidores del salmón. Al final, en 1985, se probó que tenían razón en la suposición de que las focas podían hallarse en el lago Ness en los meses de verano debido a la persecución de sus presas. Una investigación subacuático de 2016 en el lago Ness, efectuado por un dron marino llamado Munin, arrojó una imagen de sonar de algo en el fondo del lago con una forma propia de cuello largo.

¿dónde Puedes Ver A Nessie?

Hay docenas de hoteles, tours y vendedores de \’souvenirs\’ relacionados con el monstruo que le deben el sustento mensual a dicha historia de historia legendaria, y es un personaje entrañable que ya forma una parte fundamental de la cultura de Reino Unido y Escocia. El capitalismo, por tanto, salvará a la criatura sea real o ficticia. Cada día los turistas visitan el lago con la idea de que, quizá, sean los primeros en poder ver al monstruo.

Le sentó tal mal llevar a cabo el ridículo que decidió tomar venganza, a su vez, con otro engaño. La fotografía fue divulgada por todo el planeta desde el Daily Mail como prueba irrefutable de la existencia del Monstruo del Lago Ness. A lo largo de mucho tiempo, más allá de que no se podía garantizar qué clase de criatura salía en la imagen, se tomó la fotografía en sí por real.

Ahora, el santurrón ordenó a uno de sus discípulos que cruzara a nado el lago para recobrar una barca para los hombres. Mientras el discípulo nadaba, fue perseguido por exactamente la misma bestia acuática. El lago Ness es un turbio loch (lago en gaélico escocés) de 35 km cuadrados con una profundidad máxima oficial de 230 metros en las remotas Highlands escocesas.

Un estudio de la BYU realizado en 1961 utilizó cámaras y equipos de sondeo. Es el caso de Ronald Mackenzie, que lleva años navegando por el lago y que en este momento conduce un catamarán turístico que los recorre. Mackenzie estaba en entre los recorridos turísticos cuando, de regreso, el sónar capó una extraña imagen. Una suerte de masa de 10 metros de longitud y que estaba ubicada a 170 metros de profundidad, lo que es la prueba “más convincente” de que la criatura verdaderamente existe. La imagen, en teoría tomada por el respetado ginecólogo londinense Robert Wilson, exhibe a una criatura medio sumergida con una espalda extendida y esbelta, un cuello encorvado y una cara puntiaguda. Se parece bastante a un plesiosaurio, un enorme reptil marino con aletas extinguido hace un buen tiempo que vivió en la era jurásica.