La Leyenda De Los Ocho Soles De Laos

Disfruta de acceso a millones de ebooks, audiolibros, revistas y considerablemente más de Scribd. Prueba única de 60 días con ingreso a la mayor biblioteca digital de todo el mundo. Y desde ese momento cada mañana el gallo llama al sol para que ilumine la tierra.

La tortuga no podía trepar para coger los plátanos, conque debió recurrir a la mona. Pero, ésta, en lugar de cogerle los plátanos, se los iba comiendo y tirando encima a la tortuga. Tenía miedo y le dijo a la mona que hiciese con ella lo que quisiera. La encontró en la mona, si bien con condiciones. Los recortes son una forma práctica de recopilar diapositivas importantes para volver a ellas después. En este momento puedes ajustar el nombre de un tablero de recortes para guardar tus recortes.

Pero siguió cantando y cantando con sus fuerzas. Hicieron venir a una vaca, que mugió y mugió pero el sol no vino. Llamaron entonces a un tigre, que estuvo rugiendo mucho rato. Los hombres y las mujeres temblaban de miedo y indudablemente el sol también tuvo miedo pues no apareció. Hicieron venir a un búho, que ululó toda la noche, pero el sol tampoco apareció. Sí que lo logró en cambio una luna blanca que iluminó la tierra.

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En uno de sus márgenes, una bonita tortuga estaba descansando. Contemplando el paisaje, observó que la corriente arrastraba un platanero, el árbol cuyo fruto son los plátanos. Semeja que tiene un bloqueador de avisos ejecutándose.

Pensaba que sería un castigo para ella, pero no. Las tortugas, en el agua, no tienen competencia. De esta manera, que la buena de la tortuguita pudo huír de las garras de la malísima mona. Ni corta ni perezosa, la hermosa tortuguita se lanzó al agua y nadó hasta alcanzar el árbol. Y si no, que se lo pregunten a la mona protagonista de este cuento. Quiso quedarse con la una parte del platanero mucho más grande pero menos útil y, después, lo pagó con la buena tortuga.

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Los hombres tuvieron que vivir en la mucho más absoluta oscuridad. Sin la luz no podían sostener sus cosechas, con lo que cayeron en la melancolía y la desesperación. Necesitaban recuperar a uno de los soles, sin embargo, éstos teníanj miedo al hombre por lo sucedido. Los humanos se volvieron a reunir y tras un largo enfrentamiento eligieron soliciar contribuye a los animales.

Ingresa tu dirección de e-mail para proseguir este blog y recibir actualizaciones. Entonces, tímidamente, una luz amarilla y cálida apareció sobre la tierra. Era un sol que despuntaba sobre la línea del horizonte. Poco a poco, mientras el gallo proseguía cantando, el sol se iba levantando en el cielo e alumbraba las caras de todos los que lo aguardaban. Entonces los hombres y las mujeres llamaron al gallo.

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Hace bastante tiempo, la tierra se encontraba iluminada por ocho soles. La brillante luz deslumbraba a los hombres y el inmenso calor secaba la tierra. Fueron a buscar a un buen arquero, el que mejor puntería tenía. Al disparar sus flechas los soles se asustarían y se apagarían. Al disparar la primera flecha, un sol se apagó. Y de esta manera fue hasta llegar a la séptima flecha, que logró que se apagase el séptimo sol pero también el octavo y último.

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Al disparar sus flechas, los soles se asustarían y se apagarían. Un día los hombres decidieron que ocho soles eran demasiados para alumbrar la tierra y que con uno solo bastaría. Al aceptar, usted admite la política de intimidad actualizada. Entonces la oscuridad reinó en la tierra, la tierra era sombría y fría y los hombres desgraciados. Y tan sólo tuvo que aguardar a que la tortuga le volviese a soliciar asistencia para vengarse.

Sí que lo hizo, en cambio, una luna blanca que iluminó la tierra. Un día, el Sol salió a trabajar y la Luna y Quiquiriquí se quedaron solos. Enfurecida, la Luna agarró a su hermano por la cresta y lo arrojó a la Tierra, expulsándolo para siempre del reino celestial. Erase una vez un relajado río en Filipinas.