La Leyenda De Tarzán Filmaffinity

Ahora hace años que Tarzán (Alexander Skarsgård) abandonó la jungla africana para llevar una vida aburguesada como John Clayton III, Lord Greystoke, al lado de su esposa Jane . Pero un día le proponen el cargo de embajador en el Congo. En realidad, todo pertenece a un plan ideado por un capitán belga , a pesar de que los causantes de realizarlo no están preparados para ello.

En películas como esta se demanda a voces esto último que he citado. En niveles extraordinariamente naturales (selva, poblados, ríos y sabana) observamos solamente criaturas de allí. Ahora llovió desde la última vez que el cine sacó al personaje de Tarzán a pasearse por las salas de cine. En concreto hablo del metraje animado de Disney. Es verdad que no hace mucho antes del estreno de esta película hubo otra animación no muy festejada por el público que aún no han visto mis ojos, pero hablamos evidentemente de una adaptación seria del personaje, nada de marketing ni negocios cinematográficos. El conjunto es colorista, sabe sacar partido a un reparto verdaderamente estelar y los diferentes panoramas africanos, logrando un ritmo altísimo, a pesar de estar continuamente volviendo al pasado.

Hay poquísimo carisma para recordar de este Tarzán y de esta Jane y, generalmente, transmite lo peor de un anacronismo, sin esencia original por mucho que pretenda serlo. No es una mala película que llevarse a la boca y como a toda buena cinta de aventuras debe exigírsele el espectáculo. Por ese lado el espectador puede estar relajado, la exhibición de la que hace gala de efectos digitales, tanto visuales como sonoros, no es el inconveniente. Ni ese, ni su visible respeto por el legendario personaje.

Greystoke, La Leyenda De Tarzán

En este caso a punto estuve de ser yo el que la traspasaba para darle dos tortazos, a conocer si así lo despertaba del sopor al jóven. Y mira que como antagonista o como personaje ambiguo suele funcionar decentemente el actor, pero el papel de héroe le queda grande. El villano de Christoph Waltz también merecería un parágrafo, como poco, pero lo dejaré para otro día. Los derechos de propiedad intelectual de las críticas corresponden a los correspondientes críticos y/o medios de los que fueron extraídos. Filmaffinity no tiene relación alguna con el productor, productora o distribuidor/a de la película. El copyright del poster, carátula, fotogramas, fotografías e imágenes de cada DVD, VOD, Blu-ray, tráiler y banda sonora original pertenecen a las que corresponden productoras y/o distribuidoras.

La leyenda de Tarzán es una película bastante normalita, y que conste que cuando digo esto no la estoy menospreciando en lo más mínimo. Como es natural, ¿Qué cuenta con buenísimos efectos y una ambientación increíble? Por supuesto, ¿Recordarás está película con el paso del tiempo? Esta es la verdad acerca de esta nueva versión de Tarzán.

Trailer, Wikipedia, Imdb, Filmaffinity

Lo que acabará preguntándose es si con éste argumento queda justificado su regreso. “La leyenda de Tarzán” no contribuye nada, solamente sirve como clásico contenedor de visible y bienintencionada moralina. Pese a perdurar poco más de hora y media, la película padece de un evidente déficit de ritmo.

Contada y dirigida con una gran maestría, esa vida del Tarzán salvaje está inigualable. Todo lo que viene después, su inclusión al mundo de la nobleza y demás, son un despropósito y una lección insuperable de como cagar una gran película de aventuras. Está tan mal contado el proceso de “civilización” de Tarzán que da pena, aprende a hablar más rápido que un niño, hace mímicas, y encima se comporta de forma incivilizada en el momento en que le resulta conveniente. Los derechos de propiedad intelectual de las críticas pertenecen a los que corresponden críticos y/o medios de comunicación de los que fueron extraidos.

La Leyenda De Tarzán

Tras años de deprimirnos con destacable talento y eficacia, las audiencias le dieron la espalda con la visión de la revolución de america en “Revolution”. De hecho, Al Pacino se retiró varios años del cine. La leyenda de Tarzán de Edgar Rice Burroughs aún descansa con solidez sobre la figura de Weissmüller y la dirección de W. Las comparaciones son odiosas, va a pensar mucho más de uno. Comentando específicamente en un marco cinematográfico, debo decir que la primera parte de este largo, la que avanza en medio de una selva, es de las mejores piezas mudas que dió el cine moderno.

En ningún instante hace creíble que se logre transformar en John Clayton, Lord Greystoke, un personaje maravilloso, salvaje y tierno, educado y peligroso, con un rostro bello que demuestra su nobleza, con la capacidad de despertar emociones en hombres y mujeres, tal es el Tarzan de Burroughs, que en esta película no aparece por ningún lado. A pesar de todo, la primera hora de metraje de esta película es lo más cercano al comienzo del mito de Tarzan que se ha llegado a efectuar en cine. Los años 80 fueron los años en los que explotó el particular talento del directivo Hugh Hudson. De filmografía escasa, en esa década son sus tres únicos éxitos. Eran filmes de historias de temporada, deprimentes, con una espléndida fotografía gris y mortecina y espléndidas bandas sonoras. Complejos protagonistas arrastrados por las contrariedades, que daban a conocer los diversos aspectos del sufrimiento y del fracaso, tanto los corredores de “Calles de fuego”, el rebelde a al fuerza de “Revolution” como el hombre salvaje que no puede restituirse a una sociedad clasista de “Greystoke”.

El guion desde ahí no es nada novedoso ni original y sí muy predecible. Pese a eso algunas situaciones me parecieron espectaculares y no únicamente por su nivel visual sino por lo acertadas que son y el drama que le añaden a la trama. Me habría dado gusto que aparecieran más animales y menos gente en honor a la verdad.

Siendo ecuánime la adaptación más reciente no se semeja demasiado a las ediciones citadas. El último de los tarzanes en aparecer parte de inicio de un punto distinto. Puede que con el propósito consciente de tomar distancia con las referencias más comunes, por el momento no es aquel hombre salvaje que se dio a saber sin entender la lengua del hombre blanco al que se dirigía con monosílabos y sonidos guturales. Dejó atrás sus días en la selva como rey de los monos y ha recuperado su vida originaria como aristócrata al lado de su mujer, Jane. El regreso a la selva africana a regañadientes -quién lo iba a decir-, abre una puerta al denominador común de las viejas leyendas, que termina por cerrarse cuando entra en juego Leon Rom encarnado por el fabuloso Christoph Waltz, el personaje que no puede faltar como contrapunto que produzca con su egolatría y profunda codicia la aventura. La interpetación de Christopher Lambert, más allá de que en la primera media hora desde el momento en que hace aparición en escena, es aceptable, luego se ve obligado por el guion a representar a una sombra de lo que es Tarzan, el Rey de la Selva.

Es difícil que no se te escape alguna lágrima ante las desgracias de la vida de Lord Greystoke. Se recomienda, por tanto, verlo junto a una caja de kleenex. Hugh Hudson vino de estrenarse con un clásico, “Carros de fuego”, para embarcarse en una película que pretendía ser mucho más seria de lo que de todos modos fue. Como viene siendo frecuente en este tipo de películas de aventuras, la fotografía juega un papel fundamental en el momento de ofrecerle brillo y color a la cinta, recordando un estilo propio del cine de aventuras clásico, y nos obsequia unos sensacionales exteriores llenos de hermosas cascadas, bosques frondosos y árboles milenarios. El prólogo es de lo mejor de la cinta, ya que nos enseña lo que va a ser el tema central de la historia, y es un poco inesperado.