Monstruo De Amsteten

Respecto al papel de la mujer deesposa de Fritzl, Rosamarie, el jefe de la Policía austriaca en la zona dijo que ni ella, ni los tres nietos que vivían en su hogar conocíanel macabro secuestro de Elisabeth y sus otros tres hijos. Los médicos indujeron a Kerstin en un coma, hallaron el mensaje entre la ropa y alertaron a las autoridades, que emprendieron la búsqueda de la joven, desaparecida en 1984. La novedad brincó en los telediarios hasta la televisión con la que Elizabeth llevaba entreteniéndose más de 20 años. Volvió de nuevo a insistir a su padre en que le dejara ir al médico, pero esta vez era ella misma la que necesitaba asistencia médica. A los 15 años Josef se subleva al fin contra su madre, se enfrenta a ella y comienza a cambiar su comportamiento popular.

Todavía no hay una violación con coito pero Josef empieza a fantasear, como él mismo lo llamaría más tarde, “el fruto prohibido”. Combinaba tocamientos con datos, como dejar revistas pornográficas durante la casa a modo de insinuación con su hija. De esta manera, pasaron los años y Elizabeth sufría poco a poco más abusos en silencio. Pues lo que Joy crea para su hijo Jack es una religión, una ideología y una narrativa, que son tres formas similares de combatir el desasosiego de un cosmos caótico inmisericorde y dotarlo de sentido. Lo impresionante del caso es cómo tres de esos pequeños habían tenido una vida aparentemente habitual junto a su padre/abuelo y que Rosemarie no sospechase nada. Tanto para la policía para el secuestrador, Elisabeth se había fugado de casa motu propio.

Fritzl Se Declara Culpable Tras Oír El Testimonio De Su Hija

No obstante, esta teoría salió desmoronando a medida que se fueron recopilando las pruebas. El pederasta gozaba de una buena situación económica, lo que le permitía tener múltiples inmuebles a su nombre y una total independencia de movimientos. Asimismo era un miembro respetado de la red social, con lo que absolutamente nadie podía imaginar las barbaridades que se encontraba cometiendo el “monstruo” a pocos metros de sus hogares. Desde 1977 las tundas y violaciones fueron la rutina de Elisabeth, hasta el momento en que dicha rutina cambió con su encierro. Los 2 primeros días la sostuvo esposada y hasta los nueve meses siguientes, la retuvo atada para evitar que se escapara. No contento con esto, la recluyó en una sola estancia durante nueve años -después edificó más habitaciones en el sótano- y allí la violaba de manera sistemática.

monstruo de amsteten

Josef Fritzl, que cometió crímenes horribles contra su hija, piensa que cualquier día saldrá libre de la cárcel y va a poder proceder a pescar, a pesar de estar condenado a pasar el resto de su historia en prisión. Después de uno de sus embarazos, la hija violada dio a luz a mellizos pero unonació fallecido. Fue entonces, según reconoció el padre de 73 años a la policía austriaca, cuando decidió deshacerse del cuerpo quemándolo previamente en la caldera de la calefacción de su casa. Deja a Lisa en una cuna abandonada en la misma calle donde reside la familia al lado de una supuesta nota de la madre de la criatura donde solicita que se hagan cargo del niño por su dura enfermedad. De esta manera, Josef fue capaz de criar a la pequeña al margen de sus 2 hermanas en la parte de arriba de la vivienda y al lado de su mujer y abuela de Lisa, Rosemarie.

Cope

Amstetten fue la localidad que vio nacer, medrar y cometer las mucho más macabras aberraciones a Josef Fritzl. Desde el 9 de abril de 1935 esta pequeña población fue testigo de de qué forma su niñez se convertía en un infierno. Según su testimonio, Fritzl -descuidado por su padre cuando tenía 4 años- sufría toda clase de maltratos y abusos físicos por la parte de su madre, a quien en su vejez también llegó a encerrar en forma de venganza. Aquel martirio infantil, provocado en parte por ser el único vástago de la familia, llevó a ambos a crear una relación tormentosa de amor y odio. El 27 de abril el mundo se espeluznó al entender la macabra historia de Joseph Fritz, un hombre austriaco que encerró a su hija en un zulo a lo largo de 24 años y la violo de manera sistemática hasta el punto de tener siete hijos con ella, entre los cuales asesinó tras nacer. Las violaciones no cesaron mientras que Josef sostenía una estricta presión sobre su “segunda familia”.

Pero antes del secuestro y el abuso sexual de su hija Elisabeth por más de 2 décadas, Fritzl había practicado con su madre. A lo largo de las largas diálogos que mantuvo con su psiquiatra, Adelheid Kastner, el austriaco confesó haber devuelto con creces los maltratos a los que había sido sometido por su progenitora. Pasó de ser víctima a verdugo, vejandola hasta el momento en que murió en 1980. Gracias a varios de los reportes siquiátricos elaborados para el juicio, supimos que Fritzl temía a su madre mucho más que a nada en el mundo. Los continuos insultos que esta le profería -“Satán, inútil y criminal”- y las absurdas prohibiciones a las que lo sometía -no podía practicar deporte ni tener amigos, por poner un ejemplo- llevaron al joven Josef a desarrollar una personalidad fría y violenta bajo una fachada apacible y sosiega.

Para disimular la ausencia, Fritzl urdió un difícil plan que consistía en denunciar la desaparición de su hija, al ser individuo que aún no ha alcanzado la edad adulta. Más tarde, se trasladaría hasta un pueblo a 15 km de Amstetten para mandar una carta a nombre de Elizabeth en la que confesaba haberse marchado a una secta y donde pedía a sus progenitores que no salieran en su búsqueda. Pero, como enseña Hariri, a fin de que nuestros mitos aquí dentro sean operativos y tengamos la posibilidad vivir en sociedad, resulta conveniente que funcionen en un sistema coherente, esto es, que podamos abrir la puerta del cobertizo y al ver afuera no se desplome nuestra entendimiento de todo el mundo. Asimismo ayudaron las cartas que la chica tuvo que escribir a Rosemarie obligada por Fritzl. En la primera, confesaba la causa de su escapada; y en las siguientes, le solicitaba que cuidase de sus hijos, a los que no podía mantener.

La Audiencia de Sankt Pölten confirmó que una vez que tanto Fiscalía como el acusado han renunciado al recurso, no hay posibilidad de apelación. Fritzl, que va a pasar el resto de su historia internado, escuchó en tranquilidad y sin manifestar ninguna emoción perceptible. La resolución del tribunal es estable, una vez que Fritzl asegurase comprender la condena, aceptarla y abandonar recurrirla. “La acepto”, respondió Fritzl a la jueza cuando le recordó su derecho a apelar la sentencia en un plazo de tres días.

Si bien en un primer instante solo hizo parcialmente, por último el sospechoso se declaró culpable de todos los cargos en el juicio, celebrado en el mes de marzo de 2009. Josef fue culpado a cadena perpetua y a someterse a vigilancia siquiátrica incesante. Mucho más de diez años después continúa en una cárcel en las afueras de Viena.

Segundo Día Del Juicio Contra El Llamado \’monstruo De Amstetten\’

El jurado sigue observando la grabación donde la hija de Fritzl cuenta sus 24 años de cautiverio, en una sesión a puerta cerrada. Una vez abierta la puerta, un ajustado pasillo de 5 metros de largo conducía a una habitación, utilizada como cocina, así como baño, incluida una ducha, y otras dos habitaciones con dos camas cada una. La vivienda, sin ventanas, solo tenía 170 centímetros de alto, tenía un televisor, un reproductor de vídeo y un receptor de radio, y los agentes la hallaron en un estado “cuidado”.

Además de esto, Fritzl echaba mucho más leña en el fuego asegurando que todo era culpa de una secta que la había captado y que la obligaba a liberarse de sus bebés. “Fritzl todavía está en la prisión, por supuesto, y aún prosigue soñando con salir libre”, informó Perry. “Eso es lo que me ha dicho el letrado. Él todavía prosigue pensando que va a salir libre cualquier día y también irá a pescar y proseguirá con su historia”, añadió.

El \’monstruo De Amstetten\’ Acepta Ahora Haber Ejecutado A Uno De Sus Hijo Nietos

Está apartado y trabaja cada día fregando los platos de todo el centro penitenciario. Cuando faltan solo semanas a fin de que se cumplan 36 años desde el instante en que arrastró a su hija hasta el sótano, Josef Fritzl está a solo tres años de pedir por primera vez su salida de la prisión. La persiguió de forma rezagada durante todo el sendero hasta su casa, donde aguardó hasta que se hiciese a la noche.