Monstruo Lago Ness Elefante

Pero la cosa no se realizó viral, como diríamos hoy en día, hasta el 2 de mayo de 1933, en el momento en que el Inverness Courier publicó, con aire sensacionalista, las afirmaciones de una pareja que confirmaba haber visto un enorme animal hundiéndose en las aguas de Loch Ness. Fue la primera oportunidad que apareció un titular con la palabra «monstruo» y la locura se desató por todo Reino Unido. Lo cierto es que en 1868 un periódico local, el Inverness Courier, habla en un artículo del avistamiento de un extraño pez de importante tamaño y confusa morfología en las aguas de Loch Ness. Un instructor de Escocia acaba de llegar a la descorazonadora conclusión de que el monstruo del Lago Ness fue en realidad un elefante de circo, y de ninguna manera el animal prehistórico con el que especulaba la leyenda. Para Gemmell, no se trataba sencillamente de utilizar la ciencia para descifrar una leyenda, sino más bien de probar que el ADN ambiental es una herramienta extremadamente útil para conocer el mundo en el que vivimos. “Ahora tenemos la posibilidad de usar esta información como referencia para poder ver cómo cambia el medio ambiente debido al encontronazo humano en el lago. Es un barómetro para comprender el cambio en todo el tiempo”.

En el final, en 1985, se probó que tenían razón en la suposición de que las focas podían hallarse en el lago Ness en los meses de verano gracias a la persecución de sus presas. La imagen, supuestamente tomada por el respetado ginecólogo londinense Robert Wilson, muestra a una criatura medio sumergida con una espalda larga y esbelta, un cuello encorvado y una cara puntiaguda. Se semeja mucho a un plesiosaurio, un enorme reptil marino con aletas extinguido hace bastante tiempo que vivió en la era jurásica. Y desató una locura como ninguna otra en la historia de la criptozoología, mandando a los turistas a las Tierras Altas de Escocia para poder ver por sí solos a la criatura de 65 millones de años de antigüedad similar a un dinosaurio nadando en el lago Ness. El lago Ness es un turbio loch (lago en gaélico escocés) de 35 km cuadrados con una profundidad máxima oficial de 230 metros en las remotas Highlands escocesas. Pero los fenómenos inexplicables relacionados con el lago Ness son anteriores a aquel fatídico viaje de 1933.

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Le sentó tal mal hacer el absurdo que decidió tomar venganza, a su vez, con otro engaño. El paleontólogo, que ganó notoriedad en 2004 al descubrir la huella de un dinosaurio de 165 millones de años de antigüedad en la isla de Skye, afirma que la historia de historia legendaria en torno a \’Nessie\’ es “en buena parte fruto del siglo XX”. Lo que asimismo se dieron cuenta que había en el lago era una abundancia de anguilas, ya que su ADN aparecía en prácticamente todas las muestras de agua agarradas por el equipo. Gemmell dice que es plausible, aunque no posible, que logre haber anguilas de tamaño inusualmente grande en el lago Ness. En todo el año siguiente, sometieron las muestras a la última tecnología de secuenciación de genes y tuvieron a seis equipos distintas de todo el planeta trabajando de forma independiente para cotejar el ADN.

A cambio, seguimos contando aún con un vasto repertorio de animales de fábula entre aquéllos que resalta -dentro del género de dragones- la Coca de Redondela, un monstruo marino y volador al unísono que viene a ser el coco de los terrores de nuestra infancia. Cientos y cientos de visitantes de páginas personales de Internet en China, así como medios de comunicación del país, se han movilizado para localizar a los autores de un vídeo publicado en la página web en el que una mujer mata cruelmente a un gato, notificó la prensa local china. Si bien el hecho semeja anecdótico, ha provocado entre las mayores movilizaciones de internautas en China hasta la fecha, y se han creado aun páginas de Internet para que todo aquel que tenga pistas sobre la asesina pueda hacerlas públicas.

“Una pequeña joroba negra salió del agua a unos 400 metros de distancia”, afirma Campbell. Al querer enseñar un informe, descubrió que no existía ninguna lista o registro real dedicado a los avistamientos del monstruo del lago Ness. Las apariciones del Monstruo del Lago Ness han comenzado «de verdad» en los años 30 del pasado siglo.

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El monstruo del lago Ness, ese animal fantástico cuya historia de historia legendaria atrae todos los años a cientos de visitantes de todo el planeta a tierras escocesas, ha podido ser una gran “iniciativa promocional” del dueño de un circo al ver uno de sus elefantes bañarse en ese lago. Esa es cuando menos la teoría que muestra Neil Clark, paleontólogo del Hunterial Museum de la Facultad de Glasgow en el último número de un boletín científico titulado “Open University Geological Society Journal”. En 1973, Adrian Shine se implicó en el estudio científico tanto del cercano lago Morar como del lago Ness. Usando fotografía y cámaras submarinas, procuraron en los lechos cualquier signo de enormes animales. Si bien no encontraron a Nessie, sí hallaron invertebrados hasta el momento desconocidos, como vermes, babosas y anguilas que vivían en las oscuras y frías profundidades de las aguas escocesas. El sonar se transformó en una sección importante de la búsqueda en la década de 1980 con la Operación Deepscan, usando ecosondas Lowrance para crear una “cortina de sonar” alrededor del lago.

Los años 70 del siglo XX fueron moviditos en el campo de la criptozoología y el Monstruo del Lago Ness no podía ser menos. Y es que en 1972 se dió casi por probada la presencia de Nessie gracias a una fotografía subacuática. Con ayuda de su hijo y de su yerno, Wetherell fabricó una criatura con arcilla y la pegó a un submarino de jueguete. Al final, le pidió a un cirujano amigo de el que publicara las fotografías y así, el Monstruo del Lago Ness recibió el impulso final que precisaba para transformarse en un mito habitual. Es obvio que, a diferencia de los escoceses, los gallegos no hemos sabido vender nuestra espectacular y variadísima población de monstruos y seres sobrenaturales.

Pero San Columba, con el apoyo de la oración, convenció al monstruo a fin de que dejara en paz al hombre. La bestia volvió a hundirse en el agua y los lugareños, agradecidos, se transformaron al cristianismo en el acto. Por poner un ejemplo, una talla picta del siglo I representa un animal de enorme cabeza con aletas que, según ciertos, parece un elefante nadando. [newline]”El funcionamiento de la humanidad radica en racionalizar y comprobar las mitologías”, afirma Adrian Shine, director del Proyecto Lago Ness y también estudioso desde hace tiempo. La búsqueda científica del mítico monstruo ha revelado ciertos datos sorprendentes sobre su hogar en las Highlands escocesas. Además de esto, Nessie le dió de comer a cientos de hoteles, B&B, restaurantes, museos y compañías de tours desde tiempos inmemoriales. Y bien gustosos que pagamos todos un pequeño plus por vivir la ilusión de que lo irrealizable es viable y de que las leyendas tienen la posibilidad de hacerse situación frente nuestros ojos cualquier ocasión.

Vida Y Estilo

La primera novedad es de 1930, del periódico Northern Chronicle, que informó del inquietante testimonio de dos pescadores que aseguraban haber visto una gran y extraña criatura en Loch Ness. Sostiene Neil Clark, que ejerce en una universidad escocesa el pesado oficio de paleontólogo, alguna convincente hipótesis según la que las fotografías de “Nessie” no corresponden al entrañable monstruo, sino a la trompa de un paquidermo que se bañaba en el lago. Según con sus indagaciones, el elefante procedería de un circo cuya caravana se detuvo allá por 1933 junto a la laguna para ofrecerle sesión de descanso y baño a sus animales. Una oportuna fotografía y la subsiguiente campaña de marketing a cargo del dueño del circo, hicieron el resto. El paleontólogo, que ganó notoriedad en 2004 al descubrir la huella de un dinosaurio de 165 millones de años de antigüedad en la isla de Skye, asegura que la historia de historia legendaria en torno a Nessie es “en parte importante fruto del siglo XX”.

De todas formas, la red social científica en bloque descartó estas fotografías cuando se demostró que habían sido retocadas, giradas y cambiadas por computador. En las originales apenas se adivinan unos negros sedimentos en el fondo del loch. Ese año se presentaron en Loch Ness un grupo de «motores de búsqueda» encabezado por el abogado estadounidense Robert Rines. Pertrechados con equipamiento de todos los colores como solo los yankis saben realizar, se dedicaron a examinar el loch escrupulosamente con un radar, penetrando en la oscuridad de sus aguas con una cámara subacuática armada con luz de alta potencia.

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“La mayor parte de las visiones se generaron en 1933, cuando se completó la carretera A82 que discurre al oeste del lago de Ness”, explicó Clark a Efe. El ADN se descompone en el agua en aproximadamente una semana, con lo que el estudio solo proporcionaba una ventana de siete días de cada exhibe. En el mes de abril de 2017, se dio cuenta de que emplear su experiencia científica para solucionar el misterio del monstruo del lago Ness podría ser el ejemplo perfecto de emplear una leyenda popular para hacer un punto científico. “Me preocupaba un tanto cómo podría influir esto en mi carrera”, afirma Gemmell, “pero era una oportunidad para hablar a la gente sobre la ciencia de una manera diferente”. Si bien las falsificaciones y los bulos eran abundantes, la ciencia también desempeñó un papel importante en la búsqueda de Nessie.