Monstruos Lago Ness

Tras una investigación inicial, sólo una tercer parte de los avistamientos llegan a crear una cuenta, e incluso algunos de ellos no son necesariamente monstruosos. Más de dos décadas después, el registro de Campbell cuenta con 1.136 avistamientos en su base de datos. Ciertos de ellos son cuentos históricos -como el de San Columba- que se hallaron al rastrear contenidos escritos centenarios. Otros son avistamientos modernos extraídos de informes directos, artículos de prensa y otras fuentes.

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Una película de 1960 captó algo que en un comienzo se creía inidentificable, pero un análisis reciente con nitidez de imagen reveló que probablemente tenía que ver con un barco borroso. En el verano de ese año, una expedición conjunta de Cambridge y Oxford instaló cámaras para mantener una una gran parte del lago bajo observación incesante. Sus 19 “avistamientos” fueron estelas de barcos o aves de cuello largo en pos de peces. Un estudio de la BYU efectuado en 1961 usó cámaras y equipos de sondeo.

Año De Los Jóvenes

Aprovechó pues otro instante en que Nessie habría emergido de las aguas para abalanzarse sobre un segundo hombre que nadaba tranquilamente en el lago. Solo con su voz, San Columba logró amansar a la fiera y mandarle al fondo del lago de una manera milagrosa, lo que enseña en parte por qué razón no es muy simple avistarle. Los más escépticos no se creen esta historia pues afirman que hablamos de una versión de otra anécdota del santo, que habría matado a un salvaje con el poder de su voz. Otros vinculan sus apariciones con los movimientos sísmicos de la región. El Lago Ness es la mayor masa de agua de la falla geológica Enorme Glen. Han pasado mucho más de 200 años de la primera oportunidad que se notificó la supuesta presencia de un gran animal acuático en las aguas del Lago Ness en Escocia y todavía sigue generando expectación más allá de que nadie pudo probar su existencia.

Hasta ahora, la mayoría de las notificaciones fueron por avistamientos en la área del lago, que en su mayor parte describían al animal como una especie de dinosaurio de cuello largo que emergía del agua. De hecho, no pocas son las imágenes que se han publicado del supuesto monstruo milenario. En lo que se refiere a los últimos años, 2017 tuvo el honor de ostentar el récord de «avistamientos» de la criatura en lo que va de siglo XXI. Aun de esta manera, no fueron mucho más que ocho las personas que afirman haber visto algo, en contraposición a las múltiples decenas de avistamientos al año de los que se daba aviso hasta la década de 1970. Las visualizaciones del Monstruo del Lago Ness han comenzado «de verdad» en los años 30 del pasado siglo. La primera noticia es de 1930, del periódico Northern Chronicle, que notificó del inquietante testimonio de dos pescadores que aseguraban haber visto una enorme y extraña criatura en Loch Ness.

¡¿Piensa Que Lo Vió?!

Tenía que ver con un elemento de atrezzo de la película de 1970 La vida privada de Sherlock Holmes que se había hundido en el fondo durante el rodaje. Los avistamientos recientes tienen similitudes con los de hace cierto tiempo. “Una pequeña joroba negra salió del agua a unos 400 metros de distancia”, afirma Campbell.

Con estos datos, los estudiosos proponen que la “dinomanía” había disparado la imaginación del público de tal modo que se creó una especia de “ilusión colectiva”. De ahí que cualquier forma inexplicable que se viese en las aguas del Lago Ness se atribuiría a un dinosaurio. Hubo cientos de estudios sobre este mítico animal, pero la última ha recabado toda la información y estadísticas similares con monstruo desde principios del siglo XIX. Los primeros teóricos avistamientos hablaban de que tenía que ver con un monstruo marino con apariencia de serpiente. Pero hubo un instante que lo cambió todo y que generó el cambio del imaginario colectivo.

Lago Ness

Con asistencia de su hijo y de su yerno, Wetherell fabricó una criatura con arcilla y la pegó a un submarino de jueguete. Finalmente, le solicitó a un cirujano amigo suyo que publicara las fotografías y de esta manera, el Monstruo del Lago Ness recibió el impulso final que precisaba para convertirse en un mito popular. Para Gemmell, no se trataba sencillamente de usar la ciencia para transcribir una historia de historia legendaria, sino de demostrar que el ADN ambiental es una herramienta increíblemente útil para entender el planeta en el que vivimos. “En este momento tenemos la posibilidad de utilizar esta información como referencia para poder ver cómo cambia el medio ambiente debido al impacto humano en el lago. Es un barómetro para comprender el cambio a lo largo del tiempo”.

Mientras medraba en Nueva Zelanda en la década de los 70 y principios de los 80, Neil Gemmell consumía cualquier cosa sobre el Triángulo de las Bermudas, los extraterrestres y el monstruo del lago Ness. Asimismo hubo un bulo perpetrado por un capitán de crucero bastante entusiasta en 2013, y otro que brotó de las profundidades hace apenas tres años. Aquí está todo lo que es necesario para ti saber, basado en los últimos datos científicos.

Al estimar presentar un informe, descubrió que no existía ninguna lista o registro real dedicado a los avistamientos del monstruo del lago Ness. Hables Paxton, de la Universidad de Saint Andrews, y el paleontólogo Darren Naish, de la Universidad de Southampton, han utilizado técnicas estadísticas para extraer conclusiones de los reportes de monstruos marinos que datan de 1801. El dúo repasó 1.688 informes históricos, incluidos testimonios de primera mano, diarios y libros, que cubrieron 1.543 teóricos avistamientos. Descartados los avistamientos que eran engaños obvios, hallaron un patrón común que comenzó a principios del siglo XIX, la mayor parte de las criaturas marinas avistadas tenían el cuello largo. El monstruo del lago Ness fue “visto” por vez primera en el año 565.

El especialista en avistamientos de “Nessie”, Steve Feltham, describió la imagen del sonar como la evidencia “más convincente” que había visto de que la criatura histórica verdaderamente existía. Es un chaval que no busca propaganda y se aleja de las fatuas teorías de Nessie. No es alguien que influenciable, que crea en esas cosas sin tener pruebas, pero a los siete minutos de recibir el contacto del sónar me envió un mensaje. En la década de 1960, las cámaras de teleobjetivo con película de 16 y 35 milímetros se transformaron en el primordial medio para estudiar la esclusa.

A continuación, fijaron una tira de lastre de plomo en el fondo para que no flotase hasta la superficie. Fotografiaron al monstruo de juguete que se balanceaba en el lago Ness a una distancia bastante para dar la ilusión de un tamaño monstruoso. Finalmente, reclutaron a Wilson a fin de que revelase las fotos y las reclamara como propias.