San Miguel De Aralar Leyenda

El camino prosigue en ascenso alternando rocas y bosque, claros y vegetación hasta el momento en que llegamos a un cruce donde topamos con las señales del rojas y blancas de un GR. Las proseguimos para llegar hasta la pista cementada de ingreso al Santuario desde Uharte Arakil, justo en una pronunciada curva de exactamente la misma. La cruzamos y ascendemos por una pronunciada pendiente que nos va a llevar de nuevo a encontrarnos con la pista al lado de una cruz. Solo nos resta cruzar el carretil nuevamente y subir por la ladera en dirección al Santuario. Corrió Teodosio raudo a su casa y en la penumbra de su habitación distinguió 2 bultos en cama.

La amenaza de Herensuge, el dragón-culebra, forzó desde hace tiempo la aparición de héroes anónimos, que recurrían a la asistencia de fuerzas mágicas para vencerle cortando sus siete cabezas, liberando así a sus víctimas. Desde ese momento, las centenarias hayas de Aralar conviven con el eco de multitud de fábulas. Entre los elementos de enorme popularidad que descansan dentro del monasterio, es el Retablo de Aralar, una pieza maestra del arte románico de 2 metros de longitud por 1,14 metros de altura que encabeza el presbiterio del templo. Fue construido en la primera mirad del siglo XII como ampliación de un edificio románico de principios del siglo XI, se trata de un Santuario que cuenta con mucho más de mil años de historia. La sierra de Aralar, donde se asienta el monasterio, es también por ella misma una obra de arte, pero de la naturaleza.

Un Santurrón \’astronauta\’, Un Retablo Único Y Unos Bosques De Historia De Historia Legendaria En La Sierra De Aralar

Parece ser que rezar un credo metiendo la cabeza en el orificio tiene un efecto inmediato para detener las jaquecas. Hay en el País Vasco una tradición ancestral que sobrevive en el deporte de arrastrar y alzar piedras. Según una leyenda popular, viene de la antigua raza de los gentiles, gigantes que habitaban en las profundidades de los bosques y de las cuevas … Exactamente la misma el nártex, la iglesia se articula a través de tres naves, la central bastante mucho más ancha que las laterales, divididas en cuatro tramos sin crucero, cubiertas con bóveda de medio cañón con fajones, que desembocan en pilastras adosadas a los muros laterales, y en pilares esquinados en la nave central. Todo ello, siempre y en todo momento según este autor, debió arder en un incendio que sucedió en algún momento del siglo X, y que obligaría a una reconstrucción.

En algunas zonas de Euskal Herria se asocia Mari con la sequía, en nuestro caso su presencia siempre y en todo momento va unida a la tormenta. A tenor de lo que dicen los de Arano, Mari manda las tormentas desde una sima de Mugiro, y al atravesar el cielo toma forma de caballo. En Leitza piensan que es el puente de Maimur el lugar donde la diosa da comienzo a la tormenta, ese es el puente al que se dirige para agarrar los vientos que darán sitio a los rayos y truenos. Pero precaución, no recibe a cualquier visitante, ella es quien debe invitarnos a entender su morada. Según cuentan una mujer tuvo la osadía de hurtar un peine de oro de la cueva de Mari, el peine que utiliza en el momento en que pasa largas horas arreglando su cabello enfrente del espéculo.

Teodosio (o Theodosio) De Goñi

En síntesis, la historia de historia legendaria del caballero de Goñi narra la crónica de un viejo noble, nacido en Goñi , valle ubicado al lado de la sierra de Andía, que parte a la guerra dejando en casa a su joven esposa y a sus progenitores jubilados. Un día, al regresar del campo de guerra, en el lugar de Errotabidea, próximo al pueblo de Goñi, el guerrero está con el diablo disfrazado de falso ermitaño el que le dice que su mujer le engaña con un criado. Obcecado, el caballero llega a casa al atardecer, y al notar acostadas 2 personas en su lecho, las aniquila sin darse cuenta de que en realidad eran sus progenitores. El guerrero se da cuenta de su error al salir a la calle y encontrarse con su mujer, que venía de la iglesia. Aterrado y arrepentido, el parricida viaja a Roma, para pedir la absolución del papa.

san miguel de aralar leyenda

En la parte de arriba del muro septentrional hay una ventana, único elemento que deja alumbrar esta parte del templo, aunque originalmente sobre la entrada había otro vano, que el día de hoy está tapado. En el muro norte, debajo de la ventana, hay un arco de medio punto cegado, y que dejaría ingresar de forma directa desde el exterior. Todas las naves se corresponde con un ingreso al nártex, que se realiza por medio de unos escalones que salvan el desnivel. Recorriéndolo en su longitud, un arco de medio punto se abre al nártex de la iglesia, ubicado a los pies, lugar desde el que se entra al interior del templo.

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Partiremos desde la localidad navarra de Uharte Arakil, que se cobija al arrullo de la sierra y del río Arakil, para llegar al pueblo de Iribas, en las cercanías de Lekunberri. Se trata de una parte formada por esmaltes que siguen la técnica “champlevé”, y láminas de cobre dorado que se sobreponen a un alma de madera. Inicialmente debió concebirse como un de adelante de altar, si bien hoy en dia se composición en forma de retablo, sin que sepamos cuando se produjo este cambio. Tiene una calle central, que ocupa toda la altura, y otras 2 laterales, con ático. La técnica, el preciosismo con el que están trabajados los datos y la individualización y humanidad que desprenden los semblantes de los individuos, revelan que nos encontramos frente de uno de los mejores talleres de orfebrería de toda Europa. La parte central está ocupada por una mandorla polilobulada, en cuyo interior puede verse la Virgen con el Niño sentado sobre sus rodillas.

Un Espacio De Leyendas En La Sierra De Aralar

La muchacha le contó que un terrorífico dragón moraba dentro de aquella caverna. Este, acostumbraba a bajar a los pueblos en busca de gentes a las que comer desaforadamente, causando gigantes estropicios a su paso. Para evitar esa situación, los vecinos habían decidido escoger todos los días a quien tocaría asistir a la caverna de herensuge, para ser comido, mediante un sorteo. Teodosio imploró entonces la asistencia de San Miguel y el arcángel apareció con una cruz sobre su cabeza, aniquiló al dragón y rompió las cadenas. Las gentes de los pueblos más próximos, sigue el capuchino, vieron un gran resplandor sobre la cumbre y cuando acudieron al sitio «hallaron allí al Caballero feliz, abrazado con la Cruz, y San Miguel». Los 2 accesos laterales son sencillos arcos de medio punto, al paso que la puerta central está ornamentada con una arquivolta moldurada, y dos columnas a los lados con capiteles decorados con formas vegetales y motivos correspondientes al bestiario románico .

Así vagó Teodosio a lo largo de siete años por los montes cercanos a su pueblo, hasta que un día, estando en el monte Aralar, salió un inmenso dragón de una gruta. Invocó Teodosio a San Miguel, quien apareció triunfando al dragón, que escapó herido de muerte por una sima. Este hecho, no pasó inadvertido para nuestros antepasados, que ubicaron en lo más alto un lugar de culto desde tiempos prehistóricos. Nos encontramos en un lugar sagrado, según diversos estudios, aquí se levantó un monumento megalítico, posiblemente, un dolmen, sobre él que, más tarde, se edificaría una ermita cristiana que fue evolucionando hasta llegar al hermoso templo románico que tenemos la posibilidad de admirar actualmente. La ruta que discurre bajo los pies del santuario de Aralar, por el valle del Arakil, fue desde antiguo una importantísima “autopista”, por la que circularon pastores neolíticos, migraciones europeas, legiones romanas, peregrinos, y gentes de todo tipo, hasta nuestros días.

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San Miguel de Aralar se asienta de manera directa sobre las faldas de la montaña, con lo que la construcción tuvo que socorrer un gran desnivel, que se traduce en el interior en distintas alturas comunicadas mediante escaleras. Este le impuso como penitencia deambular por la sierra de Aralar con unas cadenas atadas a su cintura. Una noche, en la mitad de una enorme tormenta, un terrible dragón intentó devorarle. Desde la Edad Media, su figura se cristianiza y empieza a ser relacionada con el demonio.